20 de febrero de 2009

Rutas por el Macizo de Anaga













Al noreste de la isla de Tenerife tenemos el macizo montañoso de Anaga, de unos 4,5 millones de años de antigüedad. Su abrupta orografía está marcada por profundos barrancos que van desde la cumbre hasta el mar, y por el bosque de Laurisilva que cubre las cimas. Dicha Laurisilva está compuesta por una veintena de especies arbóreas de 20-25 metros de altitud, las cuales son las últimas representantes de la flora que cubría el sur de Europa y la cuenca mediterránea hasta la llegada de las glaciaciones. Actualmente están consideradas como "fósiles vegetales vivientes". Su espesor retiene entre las hojas gran cantidad de la humedad que llega con las nieblas que traen los vientos Alisios, formando la conocida como: "lluvia horizontal".
Sus pequeños, pintorescos y sobre todo tranquilos caseríos, están dispersos a lo largo de su geografía, señalando una de las zonas más atractivas de ver en Tenerife. Unos impresionantes miradores sobre el atlántico, que nos ofrecen unas vistas verdaderamente espectaculares, así como su particular gastronomía nos hacen disfrutar de esa “encanto especial” que se respira en Anaga.
Además de todos sus valores paisajísticos y etnográficos, está clasificada como Parque Rural de Anaga, con varias Reservas Integrales, Reservas de interés científico, una zona ZEPA (Zona Especial para la Protección de Aves)
- Valores Vegetales: podemos encontrar 196 especies, de las cuales 26 son endemismos tinerfeños y 21 de ámbito exclusivamente local.
- Valores Animales: 239 especies de invertebrados endémicos de Tenerife, de los cuales 95 sólo viven en Anaga.

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